Ponga las legumbres en una olla y añada agua fresca hasta cubrir 2 dedos por encima; cocine hasta que estén suaves. Durante la cocción, el agua debe evaporarse por completo y las legumbres deben alcanzar una consistencia suave; si es necesario, añada agua caliente poco a poco. Luego, deje enfriar hasta que alcancen la temperatura ambiente.